8 de marzo: ¿Qué día de la mujer? - 8 de marzo

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8 de marzo
Día Internacional de la Mujer

  • 8 de marzo: ¿Qué día de la mujer?


    Escribir algo sobre el "día de la mujer" no me resulta fácil, será porque me sale en primera persona y esta no es la forma en la que acostumbro escribir.

  • Pero parece que no puedo evitar que sea así, pues

    en última instancia, solo se trata de hablar desde la condición

    femenina. Ser mujer es algo de todos los días para mi. Aunque los

    medios se preocupen por mostrar que el 8 de marzo es "ese" día: yo no

    quiero un día en que las empresas hagan promociones especiales,

    organicen eventos y famosos y políticos salgan a ofrecer un discurso

    "políticamente correcto". No, a mi no me gusta "ese" maquillaje para el

    día de la mujer.

    Ser mujer en un mundo de hombres es diariamente difícil. Las mujeres

    obreras lo saben. Lo saben las mujeres profesionales. Lo entienden las

    amas de casa, las madres, las hijas. En particular, aquellas que ya no

    quieren mirar con la mirada que nos inculca "como debe ser una mujer".

    Pero estamos entramadas en lenguajes y formas sociales que no cambian de

    un día para el otro. Y está en nosotras también hacer que cambien.

    Todavía nos encontramos con que nosotras siempre "pertenecemos" a

    alguien, "tal es la mujer de"... o "está saliendo con..." o es la "hija

    de...". Las mujeres no tenemos nuestros propios apellidos. Aparecemos

    socialmente para ser la hija de y pasar luego a ser la señora de. No

    dejamos el apellido paterno hasta que no aceptamos algún apellido

    marital. Pero en definitiva, nuestro apellido siempre es el apellido de

    algún hombre.

    Pasarán años supongo, hasta que nos acostumbremos a que somos iguales y

    diferentes. Que la igualdad no tiene nada que ver con

    "masculinizarnos", ya que por allí también se atraviesan discursos del

    poder. Que ser iguales no nos puede privar de nuestro derecho a ser

    diferentes. Y que el respeto de nuestras diferencias es la base de todo

    respeto. Igualdad de derechos no es sinónimo de igualación.

    El día de la mujer, para cualquiera de nosotras, puede ser una

    oportunidad para decir algunas cosas, pero es básicamente un día más.

    Porque todos los días hay mujeres recibiendo golpes, haciendo igual

    trabajo por menor paga, sufriendo algún abuso, o simple y sencillamente,

    teniendo que elegir entre ser madres o ser profesionales, o siguiendo un

    modelo de "mujer" socialmente aceptable.

    Miles de inteligencias frustradas porque ciertos estudios son cosa de

    hombres, o porque la mujer debe prepararse para el hogar o para ciertas

    profesiones que si "le son propias". ¿Cuántas Sophie Germain habrán

    quedado a oscuras por el mandato social?[1] Aquella matemática a quien

    sus padres le quitaban las velas y la calefacción para que no salga de

    la cama a estudiar de noche y que tuvo que vestirse de varón para entrar

    a una escuela donde no se aceptaban mujeres. ¿En cuántos lugares hemos

    superado esto sólo en los papeles pero no en los hechos?

    Básicamente, las relaciones de poder se entraman más en los discursos y

    las acciones, en la crianza y los modelos educativos, que en las normas

    que efectivamente aparecen en los papeles. Todavía seguimos criando

    niñas barbies y niños guerreros.

    Las relaciones de dominación basadas en el sexo están atravesadas ahí,

    aparecen en formas simples, en chistes, bromas y esa cuestión de que,

    por el hecho de ser mujer, hay que demostrar que efectivamente una

    merece estar donde está y que no ha llegado allí por ser "la novia, la

    señora, la hija, la amante de..." Esos discursos siguen brotando por

    los poros de lo cotidiano, están en nuestras casas, en nuestros

    trabajos, en nuestros ámbitos de activismo social.

    Nunca me sentí "feminista". Pero como muchas veces pasa, en esto de las

    exploraciones del activismo, una siempre aprende algo. Una amiga

    ciber-artista y ciber-feminista me ofreció una mirada nueva sobre el

    tema.

    En medio de una muestra de arte hecho por mujeres que usan software

    libre, Laurence Rassel (integrante del colectivo de artistas “Constant”

    de Bélgica), me dijo algo que cambió mi perspectiva, "el feminismo es

    una mirada, una forma de cuestionar lo dado". El feminismo es una

    resistencia a las relaciones de explotación, tengan estas la forma

    política, económica y social que tengan. Ser feminista es interrogar

    antes que aceptar, es ir más allá de lo que simplemente se presenta. Es

    cuestionar, soltar las ataduras de las estructuras sociales que nos

    sujetan.

    Ser feminista es una forma propia de abordar las relaciones de poder,

    una forma de resistencia, una forma de lucha que está más allá del sexo,

    y que es, en última instancia la revalorización de la crítica y el

    cuestionamiento de las relaciones dadas.

    A mi me gustaría que celebremos "ese" día de la mujer, frontal,

    cuestionador y sin "maquillajes". Y prendamos una vela por la

    resistencia (Cómo hacía Sophie Germain en sus noches de matemáticas) en

    nombre de todas las vidas apagadas por la opresión del poder.

    [1] Sophie Germain - Matemática francesa. Nacida en 1778, fallecida en

    1831.

    --

    Beatriz Busaniche

    http://www.d-sur.net/bbusaniche/

    http://www.pais-global.com.ar

    - felipe
    // Enviado por felipe @ 08/03/2005 14:33:11.649739 ART
       
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